"Panocho es el habla de la huerta murciana. Tiene influencias de Aragón. Recuerdo un trozo de la Pasión, asi:
Romanos:: a las güas tardes... ¿Eres tú er Mencías?
Jesús: er mesmo
R.: Pos ná, que venimos a plendelte
...(diálogo que no recuerdo)
San Pedro; ¿Les sondiño,*Maestro? *les pego, les atizo
Jesús: Esfarátalos."
Hablando de su tierra, un buen amigo, nacido en Sucina pero vivido en Cartagena hasta que de mayor se afincó en Castellón, me contaba hace unos días todo eso; además de cosas que allí se daban y que son asi de bonitas:
"En Navidad, cuadrillas de entre 6 y 12 hombres "cantaores" y "tocaores, con bandurrias, laudes y guitarras, hacían recorridos por casas de labranza durante la noche y la madrugada. Cantaban coplas que muchas veces preparaban en el recorrido de una a otra, con letra simple. Por ejemplo:
A esta puerta hemos llegado
doce hombres en pandilla,
si quieren que nos quedemos
saquen docena de sillas.
O con alusiones ensalzando, criticando o ironizando a los habitantes de la casa, que por tradición estaban "obligados" a abrirles la puerta y obsequiarles con tortas de Navidad, mantecados, "cordiales" (dulce típico de Torre Pacheco a base de almendra) y embutidos de la reciente matanza del cerdo."
Por estas actuaciones no percibían retribución alguna; únicamente la satisfacción de ser recibidos y el encontrarse con una gran mesa que sin duda les reconfortaba en esas frías horas nocturnas del mes de diciembre.
Estos cantes populares no se cantaban en la mina, y por tanto al no mezclarse con los andaluces que acudieron allí para trabajarla, no se aflamencaron, como sucedió con la murciana, levantica, tarantos, cantes de madrugá... que originaron los hoy llamados dentro del flamenco "cantes de levante" o "cantes de las minas". Es muy de lamentar; no porque todos los cantes necesáriamente tengan que aflamencarse, sino porque tal vez no se habrían perdido, y hoy podríamos disfrutar de la belleza que da el saber popular nunca suficientemente valorado.
Ahora prácticamente desaparecidos, quizá para las actuales generaciones es algo desconocido.
Debido a este desuso no se han podido encontrar más letras de las muchas que seguro habría.
La vida no puede detenerse, y va cogiendo modas nuevas a cambio de abandonar otras. Duele pero es asi.
Estos cantes de aguilando
se quedaron muy atrás,
pero en el sentir flamenco
los queremos recordar,
con levanticas, murcianas
y cantes de madrugá.





